- Cuatro astronautas vuelan a bordo de la nave espacial Orion y confirmarán que todos los sistemas de la nave espacial funcionen según lo diseñado en el entorno del espacio profundo.
- En esta Edad de Oro de exploración e innovación, las misiones Artemis permitirán a los astronautas explorar la Luna para llevar a cabo descubrimientos científicos, obtener beneficios económicos y ayudar a generar impulso para las primeras misiones tripuladas a Marte.
Artemis II es el primer vuelo de prueba tripulado del programa Artemis de la NASA. Cuatro astronautas están a bordo de la nave espacial Orion y confirmarán que todos los sistemas de la nave espacial funcionen según lo diseñado en el entorno del espacio profundo. En esta Edad de Oro de exploración e innovación, las misiones Artemis permitirán a los astronautas explorar la Luna para llevar a cabo descubrimientos científicos, obtener beneficios económicos y ayudar a generar impulso para las primeras misiones tripuladas a Marte.
Tras la prueba de vuelo sin tripulación de Artemis I, la misión Artemis II pondrá a prueba una amplia gama de funciones y capacidades del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) y de Orion para las misiones al espacio profundo. Esta misión demostrará que los sistemas de soporte vital críticos de Orion están listos para sustentar a la tripulación en futuras misiones y permitirán que los tripulantes de la nave pongan en práctica operaciones esenciales para el éxito de Artemis III y otras misiones futuras.
Los astronautas de Artemis II son Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen.
Orion comenzará en una órbita elíptica que se refinará a una órbita terrestre alta “segura” de una altitud aproximada de 71.656 x 185 km (44.525 x 115 millas terrestres). Para ponerlo en perspectiva, la Estación Espacial Internacional vuela en una órbita terrestre casi circular a unos 400 kilómetros (250 millas) sobre nuestro planeta.
Después del encendido de motores para entrar en la órbita terrestre alta, Orion se separar de la etapa superior, que la tripulación utilizará como objetivo para una prueba de pilotaje manual llamada demostración de operaciones de proximidad. Durante la demostración, los controladores de misión en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston monitorearán a Orion mientras los astronautas hacen la transición de la nave espacial al modo de control manual y pilotan la trayectoria de vuelo y la orientación de Orion. Esta demostración proporcionará datos de desempeño y experiencia operativa que no se pueden obtener fácilmente en tierra, como preparación para maniobras críticas de encuentro, operaciones de proximidad, acoplamiento y desacoplamiento en órbita lunar que se darán a partir de la misión Artemis III.
Comprobación de sistemas críticos
Después de la demostración de las operaciones de proximidad, la tripulación devolverá el control de Orion a los controladores de misión en el centro Johnson de la NASA y pasará el resto de la órbita verificando el desempeño de los sistemas de la nave espacial en el entorno espacial.
Mientras aún esté cerca de la Tierra, la tripulación evaluará el desempeño de los sistemas de soporte vital necesarios para generar aire respirable.
Orion también pondrá a prueba los sistemas de comunicaciones y navegación para confirmar que estén listos para el viaje. Mientras aún se encuentra en órbita elíptica alrededor de la Tierra, Orion volará brevemente más allá del alcance de los satélites de GPS y de los satélites de seguimiento y retransmisión de datos de la Red del Espacio Cercano de la NASA para permitir una verificación temprana de las capacidades de comunicación y navegación de la Red del Espacio Profundo de la agencia.
Después de completar los procedimientos de comprobación, Orion llevará a cabo la siguiente maniobra de propulsión, denominada encendido de motores para la inyección translunar, donde el módulo de servicio de Orion proporcionará el último impulso necesario para poner a la nave espacial en un viaje de ida de una duración aproximada de cuatro días, y rodeando el lado lejano de la Luna, trazando una figura de ocho que se extenderá a más de 370.000 kilómetros (230.000 millas) de la Tierra antes de su regreso.
Viaje a la Luna, con regreso ‘gratis’
Durante el resto del viaje, los astronautas continuarán evaluando los sistemas de la nave espacial, incluyendo la práctica de procedimientos de emergencia, la puesta a prueba del refugio contra la radiación, la participación en experimentos científicos y la observación de la Luna desde un punto de vista más cercano que el que han tenido los ojos humanos en más de 50 años.
La tripulación de Artemis II recorrerá una distancia cercana a 7.400 kilómetros (4.600 millas) más allá del lado lejano de la Luna. Podrá ver la Tierra y la Luna desde las ventanas de Orion, con la Luna cerca en primer plano y la Tierra a unos 370.000 kilómetros (cerca de 250.000 millas) en el fondo. Desde la ubicación de la tripulación, la Luna se verá aproximadamente del tamaño de una pelota de baloncesto a la distancia de un brazo extendido.
Una vez que Orion y la tripulación den la vuelta alrededor del lado lejano de la Luna, comenzarán su viaje de vuelta. En lugar de necesitar propulsión para su regreso, su trayectoria de bajo consumo de combustible aprovechará el campo de gravedad Tierra-Luna, garantizando que Orion será atraída naturalmente por la gravedad de la Tierra para la parte de retorno libre de la misión.
Orion amerizará en el océano Pacífico, y la nave espacial y la tripulación serán recuperadas con la ayuda de la Marina de Estados Unidos, ofreciendo otra oportunidad para poner a prueba nuevos procesos por primera vez. Las lecciones aprendidas a lo largo de la misión allanarán el camino para que los seres humanos regresen a la superficie lunar. Mediante el programa Artemis, la NASA explorará más regiones de la Luna que nunca y creará una presencia duradera en el espacio profundo, mientras se prepara simultáneamente para llevar al primer astronauta, un estadounidense, a Marte.
