Proyecciones, compromisos y promesas es lo que venimos escuchando cada vez que se realizan cumbres mundiales como la reciente, referida al cambio climático, mientras en este preciso instante se continúan contaminando ríos y mares, deforestando bosques y se producen fenómenos extremos como sequías cada vez más prolongadas, deshielo de glaciares y respiramos un aire cada vez más tóxico y entonces la pregunta que seguramente usted como yo nos hacemos se cae de madura y que hasta un niño de 10 años la tiene en la punta de la lengua, por qué tenemos que esperar 20, 30 y 50 años para salvar el planeta, para dejar de dañarlo.
En la apertura de la COP26 António Guterres fue contundente en su mensaje de apertura: “Los seis años que han transcurrido desde el Acuerdo de París sobre el Clima y han sido los años más calurosos registrados. Nuestra adicción a los combustibles fósiles está empujando a la humanidad hacia el abismo”.
“Basta de maltratar la biodiversidad, de matarnos a nosotros mismos con el carbono. Basta de tratar la naturaleza como un retrete. Basta de quemas, perforaciones y minas cada vez más profundas … estamos cavando nuestra propia tumba”, indicó Guterres.
Entre otros puntos, además recordó que el aumento del nivel del mar es el doble que hace 30 años, que los océanos están más calientes que nunca y que partes de la selva amazónica emiten ahora más carbono del que absorben.
Y mientras escribo este contenido pensaba, seguramente como usted que me lee: «de lo único que los líderes mundiales deberían preocuparse en este momento – si realmente las revoluciones industriales, además de innovar, crear desarrollo y crecimiento hubieran ido a la par con el cuidado del planeta, en una situación realmente responsable -, es manejar las crisis que ocasionan fenómenos naturales como las inundaciones, los huracanes, los terremotos, un ejemplo mediático la erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma https://www.youtube.com/watch?v=SoTea66oO64 que continúa causando pérdidas materiales y daños en el medio ambiente irreparables».
Volviendo a la COP26 han anunciado nuevas medidas para lograr resultados favorables en pro de nuestro planeta, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró está semana que más de 100 naciones y partes han firmado un compromiso global para reducir las emisiones de metano en un 30% de los niveles al 2030 y por su parte Xie Zhenhua, se refirió al objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, pero todos nos preguntamos y mientras tanto qué.
Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y la Unión Europea han anunciado que ayudarán a financiar la transición de Sudáfrica al uso del carbón y si bien los detalles de la financiación aún no se han anunciado el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, dijo que la asociación inicial de US$ 8.500 millones ayudaría a Sudáfrica a descarbonizar su sistema energético intensivo en carbón.
Por su parte el El Climate Vulnerable Forum (CVF), un grupo que une a los 48 países con mayor riesgo de cambio climático, convocó a una reunión en la COP26, pidiendo al mundo rico que los ayude en la transición a economías verdes y lidiar con los impactos del aumento de temperaturas.
Poner fin a la deforestación la 2030
Sobre poner fin a la deforestación para 2030, anunciada en el primer día de la COP26, la propuesta comenzó a tomar una forma más clara cuando varios gobiernos anunciaron compromisos concretos: más de 100 líderes mundiales se comprometen a detener y revertir la deforestación y la degradación de la tierra al 2030: restaurar más de 13 millones de millas cuadradas de bosques, según informó el Gobierno británico en Glasgow.
Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea, China, Rusia y países latinoamericanos como Colombia, Perú, Uruguay, Costa Rica, Honduras y Guatemala, fueron los que particularmente apoyaron este pacto, además de Brasil, Indonesia y República Democrática del Congo (RDC); países que albergan el 85% de los bosques del mundo, recordemos que los bosques son los pulmones y despensas del planeta.
Entonces debemos estar atentos pues en estos nueve años en adelante seremos testigos del trabajo de nuestros líderes para detener la deforestación mediante iniciativas gubernamentales y privadas, con el aporte de miles de millones de dólares en ayuda para los pueblos indígenas y para la agricultura sostenible.
Dentro de este contexto al 2025 para ayudar a los países en desarrollo a restaurar la tierra y combatir los incendios forestales 12 países, incluido Reino Unido, se comprometen en esta COP26 con 12.000 millones de dólares en fondos públicos, además del sector privado se esperan al menos 7.200 millones de dólares provenientes de más de 30 inversionistas, entre ellos firmas como Aviva, Schroders y AXA.
En la nota difundida por el Gobierno británico, el primer ministro Boris Johnson calificó de histórico el acuerdo contra la deforestación, que resguarda a las catedrales de la naturaleza:
«Los bosques apoyan a las comunidades, los medios de vida y el suministro de alimentos, y absorben el carbono que bombeamos en la atmósfera. Son esenciales para nuestra propia supervivencia», remarcó el mandatario.
Finalmente, comentar que de nada servirán los acuerdos y promesas sino se llevan a la práctica, y no sólo en bloque sino que cada país continúe con el deber de aplicar e incrementar su propia política de conservación del medio ambiente, la explotación y conservación de recursos debe marchar de forma paralela; no podemos esperar a la siguiente cumbre climática para escuchar los mismos mensajes y propuestas, en la siguiente cumbre los grandes líderes nos deben informar los significativos y grandes avances tangibles realizados, los grandes cambios y recalco como comunicadora e hija de la madre tierra, que es ilógico continuar con la innovación y supuesto progreso por un lado y por el otro continuar destruyendo el mundo que al fin y al cabo es tu casa y la mía.


