Lima, 23 de noviembre 2020.- Tengo la experiencia de haber visitado colegios públicos en la capital y el interior del país y conversar con alumnos desde los más pequeños, niños y niñas con toda esa ilusión por aprender. Actualmente muchas escuelas cuentan con una infraestructura en muy mal estado, sin servicios básicos como energía eléctrica y servicios higiénicos y los profesores no cuentan con los libros ni material didáctico básico que los alumnos necesitan para realizar sus clases como lo indica la currícula escolar pública, sin embargo aún así los niños y jóvenes aman estudiar y «caminan kilómetros» para acudir a sus escuelas ubicadas en zonas alejadas de sus pueblos y llegan alegres a sus aulas a descubrir el mundo con sus maestros.


Hace pocos días se conmemoró un año más del #díauniversaldelñino y reflexionaba sobre el derecho universal que tiene el niño/a a la educación y que ésta en el caso del Perú debe convertise en la obsesión del gobierno desde sus entrañas políticas.
A nuestro país le urge tener ciudadanos que se puedan defender con la mejor arma de todos los tiempos, esa que te hace sentir seguro y libre la «Educación» el arma mágica y bendita que no daña, por el contrario resulta ser muy saludable; saca de la ignorancia a los pueblos, da poder a las personas para razonar y saber de sus derechos y deberes; logra que cada niño y niña se vuelvan ciudadanos empoderados con las herramientas indispensables para trabajar, crear, emprender y progresar.
Sólo así nuestro país saldrá de la pobreza, maltrato y abusos a los que se expone día tras día, año tras año.
Es la única forma para que cada peruano y peruana tengan las capacidades por ejemplo cuando alcanzan la mayoría de edad, de elegir a sus autoridades ya no desde la ignorancia sino desde el conocimiento y poder contar de una vez con políticos que gestiones nuestro país ya no desde esa corrupción enquistada, sino más bien desde los valores, transparencia, buenas prácticas para el bienestar de todos los peruanos.
