A propósito de una conversación sostenida anoche con un buen amigo en donde tocamos un par de temas, coincidimos en uno y que de una u otra forma lo vivimos no como protagonistas pero si como espectadores, muy de cerca. Y por eso recurrí a mi archivo de escritos, encontré una prosa del 2006 que se relaciona con esa coincidencia.
Hoy por la tarde tome el autobús y
frente a mi estaba sentado el cáncer durante todo el recorrido,
y cuando baje lo deje dormido.
Un sombrero de paja,
cubría el rostro de una mujer triste,
que seguro alguna vez tuvo cejas delineadas,
pestañas rizadas,
piel rosada y
la sonrisa dibujada.
Esa mujer, seguro venía de neoplásicas
y estaba de regreso a casa
cansada por la quimioterapia.
Esta tarde vi a una mujer con la tristeza que le pesaba,
pero a la vez vi a una mujer fuerte,
luchando a diario contra la muerte.

sensibilidad, tu nombre es Mónica, con «M» de mujer.